
Ya hace 12 años que vivo en el mismo pueblo. Es un pueblo pequeño y humilde, un pueblo obrero como le suelen decir. A través de sus calles lo puedes recorrer de punta a punta y no lleva más de un día ver cada rincón que de él forma parte. Sus casas, perfectamente alineadas, forman todas una silueta uniforme. No hay ninguna casa que despunte más que su vecina y todas, a su estilo, llenan de belleza el paisaje. Sus tiendas son menudas y todas están regentadas por un típico tendero de barrio que te conoce desde tu nacimiento y sigue tus pasos como si uno más de la familia se tratara. A veces he llegado a pensar que es un pueblo mágico.
Mis pies han andado por cada una de sus calles , mis ojos han vagado por cada uno de sus rincones, he jugado en cada parque y he crecido con los olores exquisitos a comida que de cada una de las chimeneas emanaban.
Pero hay una tienda a la que nunca he ido. Está en un callejón sin apenas visibilidad y con muy poca afluencia de paso. Está situada en los bajos de un edificio que se quemó hace muchos años y nadie se ha interesado en reparar ni rehabilitar. Por ello, es una zona que la gente evita el paso . No sé por qué un día decidí entrar...
En el escaparte no había nada expuesto, no obstante tampoco se veía que había en su interior. No había letrero y debido a la poca iluminación de la calle , tenia un aspecto siniestro.
Abrí la puerta y lo que vi he de reconocer que me defraudó. No había un tendero con cara de pocos amigos, ni libros de magia negra, ni armas, ni si tan siquiera fantasmas como a veces había llegado a pensar. En lugar de ello solo había un mostrador muy austero, de una madera antigua y mal cuidada.
Mi cara debió ser un claro espejo de lo que pensaba , puesto que el hombre que se encontraba detrás del mostrador se me acercó y me dijo:
- ¿Decepcionada? ¿ Esperabas encontrarte algo mágico verdad?
- Hombre...
Su respuesta fue contraria a la que me esperaba: - Pues quizás lo sea... ¿ sabes que vendo en esta tienda?
- Pues no..
- Construimos personas, por encargo. Tú eliges la personalidad y nosotros hacemos que en un par de días te encuentres con ella.
- ¿ Comoooo? ¡¡¡Eso es imposible!!! ¿ construir personas?
- Piensas que es imposible porque nunca has venido a pedir ninguna, pero estoy seguro que muchas veces te has encontrado con alguna. Se las reconoce por sus grandes características psicológicas. Son personas amables normalmente, simpáticas, divertidas, educadas... depende de lo que me demanden. La fidelidad es algo que está muy demandado también. El romanticismo, la alegría, etc.
- No me lo creo... ¿ como se que es verdad?
- Bueno, puedes pedirme lo que siempre has estado buscando y yo lo haré para ti.
- No tengo dinero, ¿ es caro?
- ¡¡No!! yo no trabajo para ganar dinero, contribuyo a que en mundo hayan mejores personas gracias a los deseos de la gente...
- ¿ Puedo pedir lo que sea?
- Adelante...
En ese momento debería haberme dado la vuelta para salir de la tienda. Podría tratarse de un loco o podría ser cierto... la curiosidad por corroborar esta teoría pudo conmigo así que tras tomar un minuto de reflexión pedí mi persona..
- ¿ Puedo pedir que sea fiel y sincero?
- ¿Nada mas? ¿ Romántico? ¿ Cariñoso? ¿Simpático?
- Si es fiel me querrá por encima de todas las cosas, por lo tanto será romántico y cariñoso. Y si es sincero , nunca me ocultará las cosas ni me contará mentiras ni tan siquiera mirándome a los ojos, esa cualidad para mi, lo hará el mas simpático de todos.
- Bien... en unos días veras tu encargo realizado. Solo has de estar en el momento adecuado y en el lugar idóneo y se presentará ante ti.
- ¿Como sabré que estoy en el lugar y momentos idóneos?
- Lo sabrás viendo la persona que tienes delante.
Bien, pasaron mas de un par de días, mas de un par de semanas y mas de un par de meses. Y si, mas de un par de años. Pero el encargo está hecho y nunca pierdo la esperanza de estar algún día en el lugar idóneo y momento oportuno. Cada día me muevo con los ojos bien abiertos a la espera de que aparezca dicho encargo.
La tienda sigue en el mismo sitio, pero nunca me he atrevido a volver a entrar para preguntar el porqué de el retraso, supongo que es la vida, una larga espera. Hasta entonces, lo mejor es disfrutarla poco a poco.